"Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no produce fruto;pero si muere da mucho fruto " (Jn 12, 23-28).
Día incierto, día de espera, día de luto y esperanza; este Sábado Santo supone para nosotros los cristianos un día desconcertante en el que asumimos la necesidad de morir a nuestro yo para renacer universales, abiertos a todo el mundo. Ese es el paso en el que nos precede Cristo marcándonos el camino, cogiéndo nuestras manos, asegurándonos que detras de la muerte hay Vida, una vida llena de frutos.
Aprovechemos este día de reflexión y espera para volver nuestros ojos a María, la madre que sufre en el silencio, la madre que acepta el camino de su hijo, la madre que se mantiene fiel a su hijo, más fiel que el mejor de los amigos, la madre que se rompe de dolor por lo que ha vivido pero que no se deja vencer porque confía en la promesa que le ha sido hecha.
Amigos de Sant Yago, hoy os pedimos que os fijéis en María, la Madre, la de la Consolación, la Dolorosa, la de la Esperanza, la que confía en que la muerte es sólo un paso a la verdadera Vida.