
Hay un sistema infalible para saber cuál es el poso final, el recuerdo que deja una acampada en ti... Y es el que algunos llamamos "el efecto ducha", que no es otro que, ya en casita, bajo la ducha, van aflorando los mejores momentos, canciones, ratos, vivencias... y ahí, al volver a la realidad , al quitarte el uniforme scout, bajo la ducha, aparece el sentimiento: agradecimiento, satisfacción por el deber cumplido, añoranza, alegría...
El escultismo no es un sueño o una quimera imposible de realizar. Es un método concreto de educar en lo mejor que tiene el ser humano, en los mejores valores que, con rascar un poquito, todos llevamos dentro. Por eso, tras esta Acampada en el Casar de Cáceres, creemos que habrá muchos "efectos ducha" llenos de sensación de limpieza física y espiritual y de ganas de acometer la semana sirviendo, sacrificándonos por los demás y viviendo más intensamente.
¡Gracias a todos por estos dos días!