El sentido del amor (I)

"El amor constituye la única manera de aprehender a otro ser humano lo más profundo de su personalidad. Nadie puede ser totalmente conocedor de la esencia de otro ser humano si no le ama. Por el acto espiritual del amor se es capaz de ver los trazos y rasgos esenciales en la persona amada; y lo que es más, ver también sus potencias: lo que todavía no se ha revelado, lo que ha de mostrarse. Todavía más, mediante su amor, la persona que ama hace posible que el amado manifieste sus potencias. Al hacerle consciente de lo que puede ser y de lo que puede llegar a ser, logra que esas potencias se conviertan en realidad."
Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido, p. 156
Hoy volvemos a tocar el tema del amor, el amor de verdad. Qué lástima que haya que especificar, ante la oleada de amores, amoríos, y caricaturas del amor. El amor nos permite llegar a ver al otro tal y como es, pero no solo como es, sino también como puede "llegar a ser". El amor nos ilumina el presente, nos proyecta en el futuro del otro y nos hace querer lo mejor para él o ella.
Pero, jóvenes, tengamos claro que para que haya amor, debe existir una "conciencia de que hay un tú", y que ese tú nos importa tanto o más que nosotros mismos.
Diariamente nos llegan imágenes distorsionadas y equivocadas del amor: el egoismo que solo busca el placer, la relación personal que solo busca el poder sobre los demás, el dominio sobre el otro, por no hablar del sexo sin amor, de la búsqueda ciega del placer como fin en sí mismo, o del egoismo en todas sus formas... formas de engañarse y no proyectarse en el otro, no trascender...
Un joven debe poner el amor como uno de los grandes valores que muevan su vida hacia metas nobles, elevadas. Un amor que busque, con sinceridad, la realidad del otro y desee el bien del otro, sin intereses, ni utilización, ni "erotización" del otro. Un amor sincero a otra persona, a la familia, a los amigos, un amor de verdad que no juegue con el otro ni lo lleve con argucias hacia el egoismo.
Este tipo de amor en estado puro es el que necesita una sociedad herida, marcada por la insensibilidad hacia los demás. Un amor sin interés que solo busca el bien del otro, la proyección del otro y que, milagrosamente, da sentido a nuestra propia vida. Amor que va creando alrededor semillas de eternidad (GS, 18).
Y tu vida... ¿tiene amor "del bueno"?

2 Comments:
opino exactamente lo mismo, creo que no podia haber encontrado las ideas ordenadas de mejor forma que estas refieriendose a mi pensar. gracias.
estas lineas proyectan exactamente lo que opino...
una vez senti algo asi... pero no era para mi..
ahora hay alguien y ese hermoso sentimiento vuelve a nacer!!! es hermoso sembrar esas semillas de eternidad, semillas del amor
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