25.5.07

Tiempo de Feria


Imaginemos un día en la feria. Imaginémonos montados en la noria, la noria que da vueltas y nos permite subir hasta lo alto y divisar la ciudad. Imaginémonos que, como en muchas ocasiones, la noria se para y quedamos arriba, en nuestra góndola, cimbreándonos por el viento (unos asustados, otros divertidos...). Por un momento, tenemos toda la ciudad bajo nuestra mirada...

¡Qué diferente es ver las cosas desde otra perspectiva! Divisar los tejados, azoteas, casas con sus chimeneas o aparatos de aire o calefacción. Edificios que desde su base son imponentes y presuntuosos, ofrecen desde aquí un aire desolador en su techumbre. Otras casitas, más humildes y apenas imperceptibles en la ciudad, resaltan orgullosas su cubierta firme y el rojo alegre de sus tejas... Edificios altísimos que no son nada en un valle, hundidos frente a una simple vivienda que emerge en la colina de la Ciudad Monumental o en la Plaza de Italia.

No hay nada mejor que cambiar la perspectiva para darnos cuenta que la realidad precisa ser analizada antes de juzgarla. Que debemos "sobrevolar" las realidades que nos rodean antes de conocer, de verdad, la esencia de las cosas. Que no podemos juzgar a los demás desde el suelo, desde una única perspectiva. Que desde lo alto todo está compensado, igualado, ordenado al servicio de todo y todos...

No caigamos en la simplicidad de nuestros juicios, que acaba siendo simpleza. No emitamos valoraciones sin saber que todo y todos tienen una cara oculta, un tejado, un patio interior, una estructura, un bello jardín oculto, y que solo pueden ver unos pocos con ojos de águila, con ojos de niño subido a la noria.

Quedémonos un ratito más en lo alto y lograremos ver a los demás tal y como son en realidad.

¡¡Felices ferias!!