6.3.08

Para dar algo de ti, llena primero tu mochila


Al igual que una cantimplora no podrá darnos el agua tan necesaria durante una ruta si antes no la hemos llenado, nosotros tampoco podremos dar nada a los demás si antes no procuramos llenar nuestra mochila (léase cabeza y corazón).

A veces, según vamos creciendo, surge en nosotros la sana inquietud por ayudar a los demás, por echar un cable a alguien que lo necesite ... pero, ¿estamos en disposición de aportar algo?

En demasiadas ocasiones, esos deseos se agotan rápidamente sin ni tan siquiera darnos cuenta del por qué, que no suele ser otro que no teníamos suficiente contenido dentro de nosotros para poder compartir y ayudar a los demás.

Esto no quiere decir que nos quedemos sentados sin hacer nada por los demás, ya sabéis que nosotros siempre debemos estar preparados, siempre listos, y que nuestra meta es hacer felices a los demás; pero para ello es necesario que vayamos echando dentro de nuestra mochila, ya sabéis, cabeza y corazón, todo aquello que un día nos servirá para ayudar a otros, por eso es vital el estudio, el aprendizaje continuo de todo tipo de saberes, no debemos cansarnos nunca de adquirir conocimientos, ya sean técnicos, científicos, humanísticos, espirituales..., puesto que cuánto más tengamos, más podremos dar a los demás.

Desde aquí os animamos a todos, Castores, Lobatos, Scouts, Escultas, Rovers y Scouters a que cada día os vayáis a la cama con algo más en vuestro haber, un poco más sabios, de esa manera el día de mañana cada uno de nosotros podrá dirigir su vida, como el Esculta de la imagen de arriba hace con su balsa, buscando el veradero sentido de la vida: darse a los demás.

Miguel Ángel BD.

Scouter de Grupo