Carga las pilas
Hoy estás pasando la tarde, una tarde lluviosa y aburrida, del 2º domingo de Cuaresma, ese camino que, nos contaba Estela hace unos días, es llevadero y va directo a tu interior. Y, presa del aburrimiento, de la desidia, de la corriente... decides quedarte en casa sin ir a misa.Hoy, como cada domingo, las lecturas que te vas a perder no tienen desperdicio: Nada menos que la vocación de Abrahán y la Transfiguración. Abrahán, un pastor caldeo, que se fía de Dios y le sigue por valles y montañas sin saber muy bien qué quiere de él (como tú y yo muchas veces). En la segunda lectura, Pablo le dice a su amigo Timoteo: No creas que Dios te ama porque seas bueno sino porque Él quiere amarte, no importan tus miserias y pecados, sino su Gracia. Para rematar, el Evangelio que hoy no vas a escuchar nos presenta la Transfiguración, la visión gloriosa de Jesús, que te dice: "No temas". Y te lo dice a ti.
Es posible que te cueste ir a misa el domingo (el día de descanso y fiesta para el Señor). Lo que es seguro es que su Palabra no te va a dejar indiferente, y te va a ayudar a cargar las pilas para seguir viviendo con esperanza, con fe y con amor. Puedes vivir una vida llena, intensa, profunda, feliz, si te fías de Jesús y lo sigues (Abrahán), si reconoces tus fallos y te propones superarlos con ayuda de Dios (Timoteo). Solo, así serás tú también transfigurado, cambiado, lleno de luz.
Media hora a la semana para pensar, agradecer, acordarte de los que ya no están, pedir por todos, pedir perdón y perdonar, cantar, poner tu vida sobre el altar, y tomar impulso... ¿De verdad te cuesta tanto?

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