18.8.06

Y después de Italia, ¿qué?



A los pocos días del viaje-campamento-actividad en Roma y Asís, es necesario, como grupo, que nos planteemos qué ha significado para cada uno de nosotros esta experiencia. Tras numerosas acampadas, viajes (¿quién no recuerda París 1998, o Italia 2000, o Colonia en 2005?), festivales, acontecimientos scouts, solidarios... este Campamento ha sido la actividad más importante en estos años de Sant Yago.

Como scouts, hemos aprendido a mantener nuestra identidad scout allí donde vamos: personas serias, dispuestas a servir, de las que su uniforme dice que están "de servicio", realizando siempre una actividad para los demás que requiera organización, orden y sana alegría. Nuestra opción educativa es el escultismo, como medio de educar en valores, no como fin en sí mismo. Aún hay mucho que mejorar, en especial, el saber ser scout allí donde uno va, el no olvidar el compromiso que ha realizado y el recordar el lema de su Sección.

Como cristianos, la experiencia de Francisco y Clara, verdaderos amigos del Señor, que nos hablan a los niños y jóvenes de 2006, nos anima a mirar más adentro de nosotros mismos y a celebrar la amistad que da el saberse hermanos, hijos de un mismo Padre, hermanos de las criaturas y, entre ellas, hermanos de las personas, creadas a imagen y semejanza de Dios. Porque, ¿qué creyente es aquél que no ve a Dios en el hermano...?

Como personas, las continuas rutas, caminatas, el calor, el esfuerzo realizado, el acostumbrarnos a obedecer a la primera, a compartir el agua o a sacrificarnos generosamente, nos van "ensanchando el espíritu" hasta ser personas maduras, que necesitan poco para ser felices y cuya actitud en la vida les hace fuertes ante cualquier tipo de dificultad.

Este verano debe ser una continuación natural del Campamento, y que en cada casa, chalet o piscina, que en cada familia, que en cada cuarto, salón o cocina, parque o supermercado, brille tu sonrisa generosa, satisfecha por haber cumplido con nuestro deber de scouts, cristianos y personas.