26.6.06

Elogio del escarabajo


Cuántas veces nos complicamos la vida en mil tareas que no buscan más que acrecentar nuestro ego, nuestro "yo", de subir nuestro pedestal desde el que divisamos el mundo con el catalejo de la subjetividad. Queremos ser los más importantes en la pandilla, en el Grupo, que nuestra opinión se imponga en nuestro trabajo, en nuestros círculos de amigos... Llenamos nuestro tiempo libre de cientos de cosas inútiles. Complicamos nuestra comunicación por muchas vías: SMS, MMS, correo electrónico y no somos capaces de prestar atención a quien nos cuenta un problema, a quien nos mira a los ojos.

Dominamos el mando a distancia como elemento para controlar, sin sabernos siquiera dominar a nosotros mismos. Preferimos la sofisticación de un Gin Tonic bien preparado que un humilde vaso de agua fresca. Preferimos ver esporádicamente los reportajes de "La 2" y no pisar el parque de Los Barruecos, o de cualquier pedazo de nuestra tierra, en todo el año.

Nos complicamos la vida para pensar, divertirnos, trabajar... Nos complicamos la vida para estar cada día más guapos, delgados y atractivos, para sofisticar el cuerpo y ocultar el alma en una cebolla de mil capas.

También los que educan se complican la vida. A muchos educadores les sobra pedagogía y les falta vida; sus complejas teorías sobre el aprendizaje les han alejado de dar un consejo a tiempo o ayudar al niño a subir una montaña.

Este fin de semana, en la acampada de El Palancar, varios scouters nos hemos detenido en un personaje singular, sencillo, tenaz, trabajador y que no busca recompensa. Se trata del simple escarabajo, que consigue su alimento sin hacer daño a nadie, que se sabe rechazado por los hombres y le da igual, y que contribuye con la naturaleza librándola de excrementos, que no se preocupa de su imagen y se siente parte de la naturaleza.

Alguno dirá: "¿Escarabajo yo? Ni pensarlo; prefiero ser un colibrí, sujeto de tantas bellas canciones, o un intrépido león, cuyo rugido se haga notar en la selva. O un animalito de la Creación un poco más agraciado, y con mejores perspectivas que estar siempre al sol, sentir el rechazo de los humanos y acarrear mi bola de desecho por intrincados matorrales."

Y tú, ¿te atreves a ser escarabajo?