Se es scout también en casa
“El deber de un scout comienza en casa”, nos dice el TERCER PRINCIPIO de los Scouts, y esto es verdad… Muchas veces nos gusta ir a la reunión, acudir a nuestras acampadas y campamentos, cantar en los festivales, pero llegamos a casa y no somos scouts: no ayudamos, no ponemos paz en la familia, y mucho menos cumplimos con nuestros deberes: estudio, limpieza…

Por eso, un scout no es scout si no comienza a serlo en su casa. Palabras como “puntualidad”, “ejemplo”, “sinceridad”, “simpatía”… deben empezarnos a sonar… ¿Os animáis? Por ejemplo: compartir nuestras cosas, hacer nuestra cama por las mañanas, ayudar a poner la mesa, estar pendientes de los otros, no ensuciar, ordenar lo que se desordena, deben ser conductas que hablen de nosotros.
Un scout no necesita hablar. Sus obras son su palabra. En nuestro grupo intentamos cada día enseñaros estas sencillas cosas, para saber que, si queréis, también podéis ser scouts en casa. Si no, ir al local no tendrá sentido.

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